
El pedido llegó rapidísimo y la presentación es preciosa. El tejido es aún más suave de lo que imaginaba.





Maison de Claire et Sylvie
Élevez votre style avec une élégance sans effort grâce à notre ensemble "Iglesias", une pièce maîtresse de sophistication. Ce modèle exquis, conçu pour les occasions spéciales, allie une jupe taille haute ornée de volants à un top chic à épaules dénudées, créant une silhouette raffinée qui attire tous les regards.
Design sophistiqué : La combinaison intemporelle d'une jupe taille haute avec volants et d'un top off-shoulder offre un look à la fois chic et polyvalent, parfait pour toutes les occasions.
Ajustement flatteur : Les détails de volants soigneusement travaillés sur la jupe mettent en valeur vos courbes tout en garantissant un ajustement sûr et élégant, convenant à toutes les morphologies.
Style polyvalent : Passez sans effort du jour à la nuit avec cet ensemble, vous assurant d'être toujours prête à impressionner.
Transformez votre garde-robe avec la simplicité élégante de Maison Claire et Sylvie ! Ne manquez pas cette offre exclusive : commandez dès aujourd'hui et bénéficiez de 50 % de réduction sur votre achat !
| Mesures | S | M | L | XL | XXL | XXXL |
|---|---|---|---|---|---|---|
Bousiller
|
96 | 101 | 106 | 111 | 116 | 121 |
Longueur
|
139 | 140 | 141 | 142 | 143 | 144 |
| Longueur des manches | 40.3 | 41.0 | 41.7 | 42.4 | 43.1 | 43.8 |
Más de 3.600 reseñas
−60%Bella Naravela
Rocío | Vestido Elegante de Verano a Rayas
Bella Naravela
Amara · Conjunto top y Falda Plisada
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Después de diecinueve años sola, el cuerpo de Emma dijo basta. Su hija dijo: todavía no.


Emma abrió Bella Naravela hace diecinueve años con una sola convicción: que toda mujer merece entrar en algún sitio y sentirse vista. No como una clienta. Como una persona.
Los primeros años fueron duros de una manera que nunca contó en voz alta. Las noches en que los números no cuadraban. Las mañanas en que abría la puerta cuando lo que quería era quedarse en casa. A Lucía solo le contaba las cosas bonitas. Las madres nunca hablan de lo otro.
Hasta que un martes de noviembre no llamó Emma, llamó el hospital. Agotamiento. Tensión alta. Años de estrés que el cuerpo había decidido dejar de ignorar. Esa noche Lucía no durmió, y a las cuatro de la mañana empezó a dar de baja el alquiler de su piso.
Tres días después entró en la tienda antes de abrir. Emma ya estaba allí, desembalando una entrega, sin haber desayunado. Lucía le dijo que había dejado el trabajo. Emma se sentó en la silla del mostrador, la gastada por el lado izquierdo, y lloró. No de tristeza. De alivio.
Trabajar juntas no fue fácil de inmediato. Emma tenía sus métodos, Lucía tenía sus ideas. Pero también estaban las mañanas en que Lucía traía una visión que Emma nunca había considerado, y las mañanas en que Emma explicaba por qué cierto tejido no aguantaría, y Lucía entendía que su madre sabía cosas que ningún showroom le había enseñado.
Dos generaciones. Dos miradas. Una tienda. Las mujeres lo notaron enseguida. Traían amigas. Las amigas traían a sus madres. Las madres volvían con sus hijas. Los sábados solía haber una pequeña fila paciente frente a una puerta que nunca se pensó para acoger una fila.
El verano pasado vino Carmen desde el otro lado del país. Había reservado un fin de semana entero solo para eso. Antes de irse se paró en la puerta: “Tenía miedo de que no tuvierais mi talla. Casi no vengo.” Esa noche, al cerrar, Emma y Lucía se sentaron en la tienda vacía con dos cafés fríos y dijeron en voz alta lo que ya sabían: Bella Naravela se había quedado pequeña. No en su alma. En sus paredes.
Así que encontramos un espacio más grande. En la misma ciudad, en las calles de siempre. El doble de espacio. Un probador donde puedes moverte sin hacer acrobacias. Sitio suficiente para cada talla, cada edad, cada mujer que siempre quisimos acoger.
Para las mujeres que ya nos conocéis: vinisteis cuando aún éramos pequeñas e inseguras. Hablasteis de nosotras. Volvisteis temporada tras temporada. El nuevo espacio es tan vuestro como nuestro.
Para las mujeres que nos descubrís hoy: bienvenida. Tómate tu tiempo para mirar. Toca los tejidos. Pruébate eso que normalmente no elegirías. Esa intuición, cuando ves algo y ya lo sabes, hazle caso.
A veces todavía nos parece irreal que lo que empezó con una mujer sola se haya convertido en un lugar que mujeres de verdad han hecho parte de su vida de verdad.
Emma nunca pidió ayuda. Las madres no lo hacen. Pero Lucía no esperó a que la pidiera. Las cosas bonitas no desaparecen porque dejen de ser bonitas. Desaparecen porque nadie las continúa. Nosotras las continuamos.
Con cariño,
Emma y Lucía
Bella Naravela
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